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martes, 16 de marzo de 2010

El concepto de gobierno electrónico

El concepto de gobierno electrónico


Introducción

El concepto de Gobierno Electrónico presenta la pertinencia de hacer una revisión básica de las diferentes concepciones que se puedan llegar a presentar de acuerdo al caso donde se aplican, puesto que se corresponden con un ideario de estrategia que busca ser implementada a la suerte de política pública que da respuesta a una demanda del entorno y el paradigma de la Sociedad de la Información.

Para el presente documento se revisan unas definiciones clásicas en el tema, partiendo del concepto de Sociedad de la Información para luego encontrar su relación con el concepto de Brecha Digital; se presenta una definición de Gobierno Electrónico construida para el presente ejercicio tomando como referencia manuales que han sido de gran consulta por quienes lideran el tema en América Latina: el “manual.gov” del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el documento académico “América Latina. Gov” de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO); también se tiene en cuenta el estudio que se llevó a cabo en la Universidad de Los Andes de Bogotá a manos del grupo de estudios en internet, comercio electrónico y telecomunicaciones e informática. Además de otras experiencias teóricas consultadas en la Unión Europea.

Esta caracterización de variadas definiciones sobre conceptos que se relacionan en el tema del Gobierno Electrónico, permite demostrar que posiblemente no haya una definición clara para esta concepto aún, por lo que se ve la necesidad de encontrar una definición básica de Administración Pública y Gobierno y así señalar que la tendencia en las definiciones revisadas es a presentar el concepto de Gobierno Electrónico con características propias de la Administración Pública.

Este recorrido es propicio para tener clara la necesidad de contextualizar una definición antes de dar respuesta a determinada situación ya sea administrativa en particular o estatal en general, lo importante es entender que el producto final de dicha acción será de beneficio (en teoría) para la sociedad (ciudadano o cliente) por lo que es necesario entender la tendencia mundial a la cual responde una definición de un modelo de Gobierno Electrónico.

Se discuten conceptos como Sociedad de la Información, Sociedad del Conocimiento para poder llegar a la segunda parte de la discusión, la connotación del concepto Brecha Digital, donde se contará con una discusión sobre lo amplia que puede llegar a ser la brecha sin ser necesariamente digital, pareciendo más sin embargo que es una brecha histórica en el tema de la autodeterminación de la sociedad.

El Contexto

El 20 de febrero del año 2008, en la ciudad de San Salvador, se aprueba el “Compromiso de San Salvador”, resultado de la Segunda Conferencia Ministerial sobre la Sociedad de la Información de América Latina y el Caribe (eLAC) que se llevó a cabo en dicha ciudad desde el día 06 de febrero al día 18 del año 2008.

La conferencia fue liderada por la CEPAL y su “Programa Sociedad de la Información” y hace parte del plan de trabajo de la División Desarrollo Productivo y Empresarial (DDPE) [1]; en el documento se retoman y se reafirman los compromisos generados en la primera y segunda fase de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, llevadas a cabo en Ginebra en diciembre 2003 y en Túnez en noviembre 2005; se tienen en cuenta además los compromisos adquiridos en la Declaración de Bávaro, aprobada en República Dominicana en enero de 2003 y el compromiso de Río de Janeiro y el Plan de Acción de la Sociedad de la Información de América Latina y el Caribe (eLAC2007), aprobados en Brasil en julio de 2005, donde se definen una agenda, un plan de acción y una plataforma para impulsar la cooperación regional en materia de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC).

El tema de la Sociedad de la Información (SI) en la región toma fuerza para los líderes de gobierno, para los sectores académicos y para la sociedad civil en general, puesto que será sobre el concepto de SI, como nuevo paradigma del desarrollo, sobre el cual se sustentan los esfuerzos Estatales y gubernamentales en términos de políticas públicas relacionadas con el uso de las TIC. Esfuerzos que serán traducidos en la implementación de estrategias de Gobierno Electrónico en cada uno de los países miembros de la región.

En ese contexto en el mencionado Plan de Acción eLAC de 2007 se presenta como contribución para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para América Atina y el Caribe, cuyo plazo de cumplimiento es el año 2015, haciendo un especial énfasis en la reducción de la Pobreza; en este tema cobra vigencia la discusión sobre la relación que existe entre la SI y la brecha digital.

Es así que el compromiso adquirido, que en este momento es el de vigencia más actual a nivel regional, es

“(…) construir una sociedad de la Información integradora, orientada al desarrollo y centrada en la persona, basada en los principios de paz, derechos humanos, solidaridad, libertad, democracia, desarrollo sostenible y cooperación, para que los seres humanos, las comunidades y los pueblos de América Latina y el Caribe puedan aprovechar plenamente sus potencialidades en la promoción de su desarrollo”. (eLAC; 2008)

La Sociedad de la Información es el contexto actual en el cual se presenta la discusión sobre el Gobierno Electrónico.

Sociedad de la Información

La sociedad de la información ha sido definida como “una fase del desarrollo social caracterizada por la capacidad de sus miembros (ciudadanos, empresa y administración pública) para obtener y compartir cualquier información, instantáneamente, desde cualquier lugar y en la forma que se prefiera” (Telefónica; 2003)

Mientras que la sociedad del conocimiento es la “fase que se alcanza cuando los datos y la formación se integren en un marco que permite hacer uso eficiente y eficaz del gran caudal de los mismos y generar nuevo conocimiento, lo cual requiere el proceso, análisis, clasificación, reflexión y asimilación de la información, convirtiéndola en acción mediante la toma de decisiones.” (HUESO, L; 2005)

La Sociedad de la Información tiene como fundamento que la información esté a la disposición de cualquier persona sobre cualquier medio, donde es necesario que para su validación la sociedad tenga la posibilidad de difundirla y recibirla de la forma que elija por los medios que elija, lo que remite a entender que en el momento de la elaboración de un concepto de Gobierno Electrónico pertinente para cualquier país, es un prerrequisito atender a la cobertura en términos de infraestructura educativa y en términos de masificación de infraestructura para las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC).

Si existe la sociedad del conocimiento es porque se han cubierto las necesidades de la sociedad en términos de infraestructura para obtener información de acuerdo a la manera que considere pertinente y adecuada de acuerdo a los contextos y los territorios; se han generado acciones en términos de educación y capacitación frente al uso de la información obtenida y la forma de usarla y aplicarla a las necesidades de la sociedad. Bajo estos parámetros cumplidos la información ha sido adquirida, apropiada, utilizada de acuerdo al contexto en el cual se presenta su uso y por consiguiente se ha generado conocimiento nuevo frente al uso de la información disponible.

En ese momento se hace pertinente la elaboración de un concepto de Gobierno Electrónico, ya que como señala el profesor Cotino:

“El gobierno electrónico es entendido como una de las formas de expresión de la sociedad de la información, así como un ámbito en el proceso de modernización del Estado. Establece el uso estratégico e intensivo de las tecnologías de la información y la comunicación, tanto en las relaciones del propio sector público entre sí, como en las relaciones de los órganos del Estado con los ciudadanos, usuarios y empresas del sector privado. (COTINO; 2005)

La sociedad de la información o la sociedad del conocimiento no son fenómenos que se presenten de forma lineal, ya que al interior de una sociedad es claro que existen sectores con más acceso o menos acceso a las TIC, así mismo el modelo educativo varía de acuerdo al nivel socioeconómico predominante en el determinado sector social, por lo cual será variable la forma como se perciba el uso de las mismas, el problema se presenta cuando se genera una estrategia de Gobierno Electrónico que en un primer momento se enfoca en dotar a la administración pública de TIC para aumentar su efectivo desenvolvimiento y luego se le entrega el entramado de servicios y trámites electrónicos ofertados a los ciudadanos, a la sociedad, sin que éstos tengan la posibilidad de hacer un uso real de los mismos.

Aunque las definiciones de estos dos conceptos también tienden a ser variables, si se debe decir que ello responde a los enfoques bajo los cuales se definen, por ejemplo para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) la sociedad de la información es:

“Un determinado nivel de desarrollo social, económico y tecnológico caracterizado por la participación de diversos agentes (gobierno, empresas, investigadores, centros tecnológicos, organizaciones sociales y ciudadanos) dispuestos a generar, difundir y usar la información para la producción de conocimiento económicamente útil (innovación) a los fines del desarrollo” (2001:20)

Si la sociedad de la información es un nivel de desarrollo, es claro que con el simple hecho de que se presente la brecha digital, ya se evidencia que a ese nivel de desarrollo llegan sólo algunos sectores de la sociedad, es más, a ese nivel de desarrollo llegan los sectores que están estrechamente vinculados al uso de las TIC, como lo son los representantes de gobierno, los empresarios, los investigadores, los miembros de organizaciones sociales con incidencia y los ciudadanos que tienen la posibilidad de hacer uso de las tecnologías para acceder a la oferta estatal por medio de internet.

La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) en el documento que sirvió de insumo para la declaración política de Bávaro, definió la sociedad de la información como:

“Un paradigma que está produciendo profundos cambios en nuestro mundo al comienzo de este nuevo milenio. Esta transformación está impulsada principalmente por los nuevos medios disponibles para crear y divulgar información mediante tecnologías digitales. Los flujos de información, las comunicaciones y los mecanismos de coordinación se están digitalizando en muchos sectores de la sociedad, proceso que se traduce en la aparición progresiva de nuevas formas de organización social y productiva” (2003; 02)

La información y el conocimiento son elementos decisivos para el desarrollo, puesto que, como lo menciona Castells, el proceso de producción se basa en cierto grado de conocimiento y en el procesamiento de la información (2006:45), además la diferencia que encuentra en el contexto actual en el manejo de la información y la comunicación se basa en que la acción del conocimiento se hace sobre sí mismo como principal fuente de productividad, es decir, el conocimiento es el producto que final en el nuevo modo de producción, por lo cual es posible hablar de un modelo de desarrollo como sociedad de la información o el conocimiento.

Manuel Castells diferencia sociedad de la información y sociedad informacional, donde, la sociedad de la información como concepto destaca el papel de la información en la sociedad mientras que el concepto de informacional indica el atributo de una forma específica de organización social en la que la generación, el procesamiento y la transmisión de la información se convierten en las fuentes fundamentales de productividad y el poder, debido al uso de las TIC (2006: 47)

La capacidad que tenga la sociedad en general para apropiar la información que circula por diferentes medios y así mismo la capacidad de generar nuevo conocimiento a partir de esa información aplicada al contexto, será uno de los parámetros concretos para medir el nivel de avance de las naciones en el avance de la sociedad de la información.

Sobre este tema se han elaborado una serie de indicadores para poder medir el nivel de avance de cada uno de los países que componen la región, de la misma forma existen indicadores que miden el avance a nivel mundial, como los elaborados por el Banco Mundial, en este caso los parámetros que establece la CEPAL han sido tomados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE)[2], que son utilizados en el compendio de prácticas sobre implementación de preguntas de TIC en encuestas de hogares y empresas.[3]

Para este tema es necesario tener en cuenta definiciones claras de los conceptos que son susceptibles de medición, donde por ejemplo se encuentra que el DANE define a las TIC como:

“Un conjunto de instrumentos, herramientas o medios de comunicación como la telefonía, los computadores, el correo electrónico, y la internet que permiten comunicarse entre sí a las personas u organizaciones.”

La definición que ha sido adoptada por la ley 1341 de julio 30 de 2009[4], es la siguiente:

“Las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (en adelante TIC), son el conjunto de recursos, herramientas, equipos, programas informáticos, aplicaciones, redes y medios que permiten la compilación, procesamiento, transmisión de información como voz, datos, texto, video e imágenes”

Quizá la definición y elaboración de dichos indicadores permita concentrase en metas concretas para lograr su cumplimiento, lo que puede incidir en una búsqueda ciega de datos que se elevan en las estadísticas y el cumplimiento burdo de objetivos con el fin de repuntar en el ranking correspondiente, lo que incide en someter a discusión el concepto de brecha digital.

Brecha Digital

La brecha digital no es otra cosa que la imposibilidad de acceder a la información y por consiguiente no poder acceder a los mecanismos para su difusión y su recepción (TIC) lo que redunda en un Estado menos informado, más alejado de los ciudadanos y con menos transparencia en términos de sus procesos y acciones públicas, el no poder acceder a la información y no poder difundirla o recibirla mediante la búsqueda y su diseminación equivale a concluir que el hecho de que la oferta de información sea mayor no significa o no se traduce en que su calidad y pertinencia para la sociedad aumente, no equivale a decir que exista una mejor comunicación.

Es así que toma vigencia la discusión planteada por el profesor Barbero (2004: 20), cuando menciona el tema del poder de la comunicación y su base, las mencionadas por él “nuevas tecnologías” y su modo de uso en América Latina, ya que es claro que existe brecha y no sólo digital.

Ahora bien, existe una constante en el continente y es la implementación masiva de las tendencias internacionales y su modelos en auge, en busca del desarrollo para uno de los sectores del planeta en subdesarrollo, es decir, existe una sobre modernización en la región que no termina ni auto determina sus procesos.

Todo ello es inducido, es influenciado por las grandes tendencias mundiales, la competitividad, la innovación, la nueva gerencia pública, entre otros conceptos en boga; tendencias que surgen en contextos diferentes y realidades ajenas, aunque no nuevos, pero si renombrados, de allí que la sea pertinente preguntarse ¿un modelo de Gobierno Electrónico en un país como Colombia responde a realidades sociales y al surgimiento de la Brecha Digital y la brecha ya existente en términos sociales, políticos, económicos? O por el contrario ¿responde a las tendencias administrativas que se cree se pueden implementar indistintamente en cualquier lugar del mundo?

Los interrogantes sirven para señalar como un modelo de Gobierno Electrónico es pertinente en un país como Colombia, si su aplicación responde a las características propias de la sociedad, del entorno político y económico, del entorno regional, del entorno administrativo y claro está, del entorno académico.

El profesor Jesús Martín Barbero en su texto “Oficio de Cartógrafo”, menciona que la sociedad de la información no es aquella en la que la materia prima más costosa es el conocimiento, sino también aquella en la que el desarrollo económico, social y político, se hayan estrechamente ligados a la innovación, que es el nuevo nombre de la creatividad y la creación humanas. (2004:33)

Barbero en esta discusión habla de la no-contemporaneidad entre las tecnologías de la comunicación y su uso en América Latina, incluyendo la asimetría entre la sintaxis entre los discursos mediáticos y la gramática de las mediaciones desde la cual la gente los lee, los oye y los ve. (2004:21)

Es lo equivalente a decir que en la medida en que la sociedad no entienda y no logre identificar qué hacer con las herramientas y desarrollos tecnológicos que buscan ser masificados a manera de emergencia nacional, no será posible lograr la apropiación y por consiguiente uso real y concreto de las mismas; las TIC no serán tan importantes para la sociedad si no se acompañan de procesos que respondan a las necesidades inmediatas de la sociedad, si no responden a brechas ya existentes nunca cerradas. Otro de los puntos importantes de señalar en este tema son las organizaciones estatales, ya que es claro que se busca lograr cambios positivos sustanciales en sus procesos, pero se debe tener en cuenta que de la misma forma se generan nuevos problemas.

El concepto de Gobierno Electrónico se configura en uno de los ejes transversales en la discusión de la Sociedad de la Información y Brecha Digital, con los aspectos que se han venido resaltando en términos de acceso y pertinencia, es así que se hace necesaria su discusión académica al interior de la academia.

Gobierno Electrónico

El uso de la tecnología como herramienta para reforzar el ejercicio administrativo no es una novedad en el sector público, pero en la última década se presenta la emergencia de estrategias nacionales encaminadas a masificar el uso de las TIC como herramienta que permita lograr la confianza del ciudadano en el Estado y sus organizaciones y en ese punto es claro el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) donde se evidencia que no hay una clara diferencia entre el concepto de administración pública y de gobierno:

“Concebimos el GE como parte de una modernización de las formas de administrar lo público, pero en un sentido amplio, las TIC son un medio para alcanzar este objetivo y no un fin en sí mismo. Esta conclusión es particularmente importante para la realidad de los países de la Región, donde lo más importante en una estrategia de GE no es la tecnología en sí, sino la modernización de la Administración Pública entendida como un proceso integral, y donde una de sus componentes son precisamente las TIC.” (2003:21)

El Gobierno Electrónico, es una herramienta de gestión, con la cual se busca modernizar el funcionamiento del Estado, más sin embargo, existen una serie de factores que se deben tener en cuenta para lograr una definición aplicada, esto es, que se corresponda con el contexto en el cual se requiere su aplicación.

Esta idea es clara cuando se consideran diferentes experiencias teóricas sobre el tema evidenciando que sus diferencias se mueven en una línea donde cada extremo representa, por un lado la representación social, en el centro el funcionamiento al interior del Estado y en el otro extremo la respuesta eficiente de las demandas sociales.

Al tener en cuenta esta línea tendencial de construcción de una definición para el concepto de Gobierno Electrónico o e-gobierno aplicable a determinados contextos, se debe advertir, que todas ellas responden a movimientos globales en términos económicos, competitivos, tecnológicos y políticos; razón por la cual es más que suficiente decir, antes de entrar en discusión, que de por sí la definición de este concepto es más problemática que su misma aplicación.

Para la académica argentina Susana Finquelievich, al analizar los casos específicos de Argentina, Bolivia y Brasil en el tema de la construcción de una estrategia de gobierno en línea, presenta la siguiente definición:

Gobierno Electrónico o digital es el conjunto de procesos o métodos de administración basados en sistemas electrónicos –fundamentalmente en internet-, para mejorar la manera en que un gobierno realiza sus operaciones a nivel interno, con otros niveles de gobierno, y para que los ciudadanos puedan efectuar trámites en línea. Su fin es proporcionar la información –rendición de cuentas, informes de actividades, programas, planes, proyectos, etc.- que los ciudadanos necesitan para evaluar el desempeño de sus funcionarios y para participar en diversos grados y maneras en decisiones que los atañen (2004: 121).

Ahora bien, María Clara Gutiérrez Gómez, en el ejercicio que desarrolla frente a la labor que considera pertinente a ser emprendida por los Estados al llevar a cabo la implementación de una estrategia de Gobierno Electrónico, pone a consideración la siguiente definición:

El Gobierno Electrónico se constituye en un esquema de gestión pública basado en la tecnología de información y las comunicaciones, con objetivos inmediatos de optimizar sus esfuerzos, su forma, por ejemplo, que no sea necesario hacer más de una vez un trámite ante entidades diferentes. Para ello se debe desarrollar un Gobierno Electrónico en el que los diferentes departamentos estén comunicados, utilicen la misma tecnología y se enfoquen hacia el ciudadano. (2003: 27)

Katherine Reilly en la revisión que lleva a cabo acerca de las diferencias que presentan algunos programas de e-gobierno de 8 países latinoamericanos y el Caribe, expone interesantes resultados en el año de realización del estudio (2004); es claro precisar que muchas de esas características estudiadas por ella en ese momento han venido cambiando, razón por la cual, se hace referencia a los aspectos conceptuales que se aplican al objetivo del presente documento.

Plantea dos diferencias que se deben tener en cuenta al hacer mención al concepto de e-gobierno, tomando como centro de referencia el uso de las TIC por parte del gobierno, donde en primera instancia toma en consideración el uso de las TIC al interior de la administración de gobierno y el uso de las TIC al exterior del gobierno, específicamente en función de la comunicación.

La Comisión Europea en comunicado emitido en Bruselas para el año 2003, define la administración pública electrónica (e-administración) y el Gobierno Electrónico (e-gobierno) en un solo lugar, al decir que

“Es el uso de las TICs en las administraciones públicas, combinado con cambios organizativos y nuevas aptitudes con el fin de mejorar los servicios públicos y los procesos democráticos y reforzar el apoyo de las políticas públicas” (2003)

Es así que se identifican como temas recurrentes, o elementos constantes en las definiciones estudiadas de Gobierno Electrónico, las siguientes:

· Herramientas de Gestión Pública

· Información Pública

· Mejoras en la gestión de la administración pública

· Participación ciudadana

· Provisión de servicios

· Trámites

· Transparencia

Estos elementos no se alejan de las definiciones que se pueden seguir encontrando en cada una de las experiencias de cada país, lo que refuerza la idea de pensar en un concepto genérico que responda a la necesidad técnica para definir el Gobierno Electrónico de acuerdo a lo que fue creado, como una herramienta de gestión.

Por ello se considera que antes de pensar en un Gobierno Electrónico como tal se deben aclarar las diferencias que se pueden llegar a presentar en la práctica frente a un posible concepto de administración pública electrónica (e-administration) y un concepto de Gobierno Electrónico (e-goverment).

Ampliando un poco la discusión con lo pertinente a los conceptos que se relacionan con la implementación de un modelo de Gobierno Electrónico para un país, en el caso colombiano corresponde hablar de descentralización, relaciones intergubernamentales, cultura política, cultura, pobreza, educación, corrupción, justicia, desempleo, conflicto armado, entre otros.

Administración Pública y Gobierno como conceptos

Una de las organizaciones necesarias para movilizar las acciones del Estado es la administración pública, que se rige por un cuerpo jurídico que determina sus actuaciones, las cuales se enmarcan en el contexto de la función pública del Estado, que se diferencia de las funciones legislativas y jurídicas. La administración pública, como concepto, en las definiciones se tiende a confundir o asociar con el concepto de gobierno:

“el concepto de administración pública presenta dos aspectos: el orgánico y el dinámico. Conforme al primero comprende a todos los órganos centralizados o para estatales que en diferentes ramos ejercen la función administrativa y de acuerdo al segundo entraña la función misma que es, de servicio, de manejo y de gobierno del o que tradicionalmente se conoce con el nombre de cosa pública” (Serra; 2003)

Cuando se emplea el concepto de gobierno es necesario distinguir entre las funciones de dirección (gobierno) y simple gestión de acuerdo con un cuerpo de acción ya trazado por un componente institucional. Ahora bien, teniendo en cuenta una definición de gobierno, la siguiente es proporcionada por el profesor Alejo Vargas como herramienta de análisis, haciendo mención a la necesidad de analizar la presencia de los conceptos de gobierno y de régimen político cuando se hace un análisis del concepto de Estado, puesto que remiten a la problemática estatal:

(…) el concepto de gobierno “hace referencia a la rama ejecutiva del poder público y a lo que podrían llamarse los transitorios directores de las instituciones estatales, quienes en un periodo histórico están al frente de las mismas. (2001; Pág.17)

Bajo esta perspectiva, la administración pública hace mención a la movilización de acciones que se materializan en servicios que buscan cubrir las necesidades de la sociedad, de acuerdo a sus requerimientos frente al Estado, la administración pública es la parte funcional de las organizaciones en las cuales se materializa el Estado, mientras que la parte gerencial de las mismas es el gobierno. Siempre enmarcadas y/o supeditadas por un ordenamiento institucional. Discusión que debe ampliarse cuando cobra vigencia el concepto de “Gerencia Pública”.

Diferenciando conceptos de acuerdo al fin que cumplen en el Estado, es claro que al referirnos a un Gobierno Electrónico sólo se hace mención a un componente gerencial, en esa medida la puesta en marcha de una estrategia de Gobierno Electrónico responde básicamente a las necesidades de la gerencia, ahora bien, si se consideran las definiciones anteriores, básicamente hacen una mención general a lo que podría llamarse administración pública electrónica.

La discusión está abierta y el tema del Gobierno Electrónico es parte de los nuevos eventos mundiales en busca del desarrollo, de los eventos académicos que entienden la necesidad de apropiar un debido uso de las TIC en su quehacer diario para responder a la sociedad, además de resaltar la competencia mundial que se ha establecido en términos cuantitativos por saber quien lidera el proceso y quien vende mejor sus productos como frutos de sus exitosas experiencias nacionales.[5]

Conclusiones Parciales

La brecha digital se transforma así en la incoherencia entre necesidad social con su realidad y la repuesta Estatal con su oferta, el Gobierno Electrónico se convierte en un modelo que se divide entre la masificación del uso de las TIC desde el Estado hacia el ciudadano que es legitimado por medio del discurso del fácil acceso, de la racionalización de trámites, de la transparencia, de la economía de procesos y la disminución de las filas.

Pero el discurso pierde su legitimidad cuando el acceso se supedita al tener o no tener los medios para acceder en términos económicos y de infraestructura, a la bancarización obligatoria como requisito para acceder a un trámite de uso diario, el no conocimiento del quién y con qué criterios se escoge la información que se decide se haga pública, modelos de gestión que no se encuentran en su aplicación (como el MECI, NTGCP 1000:2004, identificación y estandarización de competencias, racionalización de trámites y estrategia de gobierno en línea), la ausencia de una discusión previa sobre las relaciones intergubernamentales o que simplemente no existe el modo de implementar un modelo de Gobierno Electrónico por que no existen los recursos (Financieros, infraestructura, Talento Humano y ambiente organizacional) para implementarla en la administración pública.

La Sociedad de la Información puede presentarse como el paradigma que cobra vigencia bajo el uso masivo que el mercado ha generado de las TIC, pero no puede ser visto como un requisito o compromiso regional que debe ser sustentado bajo indicadores internacionales. Es necesario empezar desde abajo en la construcción de un Gobierno Electrónico entendiendo cual es el uso real que la sociedad hará del mismo, puesto que a fin de cuentas es la sociedad que gozará de sus beneficios o tendrá que sustentar los pagos que genere la mal planeación del modelo.

La administración pública como parte funcional de las organizaciones del Estado y además como puente entre éste y la sociedad debe tener claro en qué consiste la determinada estrategia que de Gobierno Electrónico se implemente, para lo cual es propicio que se articule la misma a los diferentes sistemas que buscan modernizar su funcionamiento.

La diferenciación entre los conceptos Gobierno y Administración Pública, aplicada al modelo de Gobierno Electrónico, permite identificar cual es el énfasis que hace dicha política. El concepto que toma vigencia en las agendas internacionales es el de Gobernanza Electrónica, para el cual es necesario estar presente desde la ESAP en su discusión académica frente a su pertinencia.

Bibliografía

Almiron, Núria. (2002) “Los amos de la globalización: Internet y poder en la era de la globalización”. Barcelona. Plaza & Janes.

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Barbero, J. M. (2003). “Oficio de Cartógrafo: Travesías latinoamericanas de la comunicación en la cultura”. Bogotá, Fondo de Cultura Económica.

Ballestero, Fernando. (2002), “La brecha digital: el riesgo de exclusión en la sociedad de la información”. Madrid, ELR Madrid.

Castells, M. (2006) “Prologo: la red y el yo. Parte de La era de la información: economía, sociedad y cultura. Vol. 1 La sociedad red.” México. Siglo XXI editores.

Cotino H., Lorenzo (Coord). (2005). “Libertades, democracia y gobiernos electrónicos”. Albolote. Editorial Comares.

Finquelievich, S. (2004) “Mercosur.gov: E-gobierno en Argentina, Uruguay y Brasil. Parte de América Latina puntogov: Casos y tendencias en gobierno electrónico.” Santiago, Chile, FLACSO – Chile. AICD/OEA.

Gutiérrez G. María C. (2003) “Hacia el gobierno electrónico: elementos para el desarrollo de una política estatal. Parte de: Derecho de Internet y telecomunicaciones. Grupo de estudios en internet, comercio electrónico y telecomunicaciones e informática”. Bogotá. Universidad de los Andes. Legis.

Reilly, K. (2004) “Estrategias de e-gobierno en ocho países de América Latina. Parte de América Latina puntogov: Casos y tendencias en gobierno electrónico.” Santiago, FLACSO – Chile. AICD/OEA.

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Vargas, A. (2001) “Sobre los conceptos de sistema y régimen político. Parte de: Notas sobre el Estado y las políticas públicas”. Bogotá. Almudena Editores.



[1] Para más información consultar: http://www.eclac.org/socinfo/acerca/programa/

[2] El DANE ha aplicado para el caso colombiano, un estudio sobre el uso y la penetración de TIC en los hogares y personas de 5 años de y más, el cual se basa en dos encuestas: La Encuesta de Calidad de Vida 2008 (ECV), que permite obtener información sobre tendencia de TIC y hábitos de consumo y Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) que con un módulo dedicado a las TIC permite, aparte de uso y penetración de TIC, tener información sobre lugares, frecuencias de uso y actividades realizadas a través de Internet.

[3] El documento fue construido a partir de los insumos facilitados por las Oficinas de Estadística que completaron la información solicitada en el cuestionario del compendio.

[4] Es la ley que crea el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MINTIC) que reemplaza al Ministerio de Comunicaciones.

[5] Es el caso del evento que se llevó a cabo en Bogotá – Colombia, ICEGOV 2009: 3ª Conferencia Internacional en Teoría y Práctica de Gobernanza Electrónica, los días 10, 11, 12 y 13 de Noviembre. El dicho evento se debatía las próximas agendas mundiales frente a un concepto que cobra vigencia en el discurso gubernamental: La Gobernanza Electrónica. Del Evento se rescata la capacidad de convocar experiencias de todos los continentes, en términos gubernamentales, académicos y sociales en un mismo lugar.

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